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Tanto cómo años conocemos de la existencia de la raza humana sobre la tierra, son los años del interés del hombre por los astros. Los guarani, dueños de esta región de Sudamérica, tampoco pudieron escapar a este mágico influjo. Ellos, en su concepción de la astronomía, conocían muy bien los puntos principales y necesarios para su desenvolvimiento cotidiano, esa rica fuente de información que es el cielo. En su manera nómada de vivir, debían conocer perfectamente el tiempo y el espacio en el que tenían que desarrollar sus actividades de recolección, caza, pesca, y migración. Aunque a diferencia de muchas otras culturas, como éstos no poseían observatorios —hasta donde sabemos hoy— utilizaban el más elemental y simple método de pararse en medio de un descampado y mirar hacia arriba la Vía Láctea, a la que llamaban Mborevi Rape (camino del tapir), animal que en su andar deja un rastro de hojas secas. Para otras parcialidades la Vía Láctea era un ñandu (especie de avestruz americano) gigante, cuyo cuerpo coincide con la gran nube de Sagitario —el centro de nuestra galaxia—, su cuello se extiende hacia la región Norma-Centaurus, y su cabeza es el mismo Saco de Carbón, por lo que este asterismo recibía el nombre de Ñandu Ra´anga (retrato del ñandu).
El Saco de Carbón era también para ellos, un ñandu perseguido por dos cazadores representados por α y β centauri y sus dos perros, α y γ crucis.
Al igual que todas las culturas del mundo, tenían constelaciones y asterismos formados por alineamiento de estrellas, a las que denominaban Jasy rata (destellos de Luna). A las tres estrellas del cinturón de Orión las llamaban Guyra Joasa (la bandada de pájaros); en otras tribus del sur boliviano y oeste chaqueño, cuentan que se trataba de una viuda, y sus dos hijas, también viudas, que vivían en una casa rodeada de jardines y una cerca, formada por las cuatro estrellas principales de la constelación de Orión, tenían un fogón cercano, representado por las Pléyades. También denominaban a las Pléyades como Eichu Jasy, el panal construido por las eichu guana, un tipo de avispas, aunque otras parcialidades la llamaban Eirusu Jasy, por otra especie de avispas. Este cúmulo estelar tan conocido les indicaba el comienzo del año. Su aparición era celebrada con un festival pleno de alegría indicando el ro'y paha (fin del invierno), y señalaba el inicio del Araguyje (primavera), y del ciclo agrícola anual. Cuando el Eichu Jasy aparecía en el crepúsculo matutino, sobre el horizonte noreste, estallaba una ruidosa celebración con angu'a ha mimby pu rory (alegres toques de tambores y flautas). Siguiente: El cielo guarani (y 2)
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