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“Yo quería ser astrónomo”Desde siempre se sintió atraído por la astronomía pero, al no hallar posibilidades ni aquí ni en países vecinos, tuvo que optar por otra profesión. Sin embargo, Alberto Piriyú nunca dejó de lado su pasión por el cielo y hoy posee el telescopio artesanal con mayor alcance del país. Planetas, estrellas, satélites y constelaciones empezaron a orbitar en su sistema imaginario desde que tenía escasos años de vida. La serie de ficción «Cosmos», que veía en televisión, contribuyó a que Alberto Piriyú se enamorara del cielo profundo y de todo lo que hay en él. “Recuerdo que cuando era niño teníamos un solo televisor y justo pasaban esa serie en el mismo horario de Chespirito, algo que todos querían ver. Entonces tuvimos que negociar y una semana veíamos Chespirito y en la siguiente, Cosmos.”
Ya más grande, Alberto consiguió los videocasetes con todas las películas de Carl Sagan —renombrado científico y autor de la serie televisiva— y leyó todos sus libros. “Yo quería ser astrónomo”, confirma hoy, a sus 36 años, este licenciado en Análisis de Sistemas. Sin embargo, la inexistencia de la carrera de Astronomía en el país, puso freno a su deseo. “Acá no se puede estudiar seriamente como profesión, sólo como aficionado. Yo averigüé mucho para ir a estudiar a Argentina, pero allí no había cupo en astronomía para Paraguay. Sí había para Medicina, Sicología y otras carreras pero no la que yo quería”, comenta, con un dejo de resignación. Si bien Alberto se siente cómodo y satisfecho con su profesión actual, nunca ha dejado de lado a su primer amor. “Siempre leí, siempre busqué información e intenté contactarme con personas que tengan interés en la astronomía”. Con ayuda de Internet, consiguió conectarse con gente del exterior y a través del Club de Astrofísica del Paraguay —del cual es miembro desde hace un año— hizo lo propio con aficionados paraguayos. Mirar más alláPero quizás lo que mantiene a Alberto más conectado a su afición es el telescopio artesanal que él mismo fabricó. “En Paraguay es el único telescopio de aficionado con este tamaño y hasta donde yo sé, es el que tiene mayor alcance”, comenta orgulloso. El tubo, con apariencia de cajón alargado, desorienta un poco a primera vista. Es que Alberto tuvo que recurrir a la madera para construirlo, porque en nuestro país no se fabrican tubos de PVC del diámetro que necesitaba. Eso lo obligó a cambiar la forma cilíndrica por un diseño de líneas rectas. “No hay que dejarse llevar mucho por la apariencia de madera, porque toda la óptica que lleva adentro es de primerísima calidad. El espejo principal fue fabricado por un famoso tallador español, Josep Costas, que es uno de los pioneros de la astronomía en su país”, resalta. Con la ayuda de un pariente que viajó a España, el joven consiguió los elementos ópticos que requería. El proceso de construcción le tomó aproximadamente cuatro meses, trabajando de noche. Lo que más le gusta hacer con el telescopio es buscar objetos del llamado cielo profundo. “Son objetos que están muy lejos y son muy poco luminosos. Depende de la habilidad de uno encontrarlos en el cielo. Suelo hacer dibujos para tratar de memorizar lo que veo y luego publicarlo en una página web dedicada al tema”. Deseos al aireSegún Alberto, cuando uno tiene interés en la astronomía aprende matemática, historia, geometría, óptica, aprende a tener paciencia, “ve el mundo de otra manera”. Es por ello —y mucho más—– que uno de sus deseos es que en el país se cuente con alguna instrucción formal en astronomía, en alguna facultad o instituto. “La astronomía siempre va ligada al desarrollo cultural y tecnológico de un país. Los países con más progreso tienen una astronomía muy desarrollada. Y eso no es solamente ahora. La historia muestra que siempre ha sido así: los egipcios, babilonios, caldeos, los mayas e incas, todos tuvieron un desarrollo enorme en su conocimiento astronómico y fueron civilizaciones grandes.” Si en nuestro país la astronomía no es totalmente inexistente es, más que nada, gracias a los aficionados que, como Alberto, mantienen en órbita el interés por los astros. TELESCOPIO – CaracterísticasEl telescopio que construyó Alberto Piriyú es de tipo reflector, también llamado newtoniano, porque fue Isaac Newton quien ideó este modelo. (Véase Construcción de un telescopio newtoniano.) Posee espejos en vez de lentes y su alcance es de 320×, lo cual significa que puede ver 320 veces más que la vista humana. Tiene una distancia focal de 1 200mm, una relación focal ƒ/6, un espejo primario de 200–mm, fabricado con borosilicato (blindex) y un espejo secundario de 40–mm. El tubo es de madera y mide 132cm de largo y puede girar hacia ambos lados. Es completamente desarmable y transportable.
Nota del
editor: El artículo que reproducimos aquí fue publicado en la Revista Vida — de aparición semanal con el Diario Última Hora. |
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