Misceláneas
La Escala de Danjon

Waldemar Villamayor Venialbo

W. Villamayor Venialbo.

La apariencia del disco lunar durante un eclipse total de Luna puede variar enormemente entre un evento y otro. Si bien la geometría del fenómeno juega un rol importante, según el camino que siga el astro a través de la umbra terrestre, el efecto que la atmósfera de la Tierra tiene en un eclipse también, aunque esto no sea tan aparente.

La masa sólida de la Tierra bloquea completamente la luz solar directa en la región de la umbra, sin embargo, la atmósfera refracta parte de los rayos hacia el interior de la sombra. El contenido de la atmósfera varía, existe cierta cantidad de agua —en forma de nubes, niebla, o precipitación— y de partículas sólidas — polvo meteórico, restos orgánicos, cenizas volcánicas, emisiones industriales o producidas por la actividad humana, tormentas de polvo e incendios forestales, aunque las últimas no tienen un gran efecto global.

Todo ese material filtra y atenúa significativamente la luz solar antes de ser refractada hacia la umbra. Por ejemplo, erupciones volcánicas grandes, o frecuentes vierten enormes cantidades de polvo a la atmósfera, en general todo eclipse de Luna posterior a esos eventos son de un color rojo o marrón muy oscuro, que puede llegar a ser casi negro, y eso puede durar varios años. Cuando el limbo terrestre está vástamente cubierto de nubes, estas tienden a oscurecer el eclipse bloqueando la luz solar.

El astrónomo francés André Danjon propuso la idea de una escala de cinco puntos para evaluar la apariencia visual y la luminosidad (matiz y tono) de la Luna durante un eclipse lunar total.

Conocidos como valores ‘L’, según los distintos matices y luminosidades éstos son:

L = 0 Un eclipse muy oscuro.
La Luna es casi invisible, especialmente en el momento del máximo.
 
L = 1 Un eclipse oscuro, de coloración amarronada o gris.
Los detalles del disco lunar se distinguen con mucha dificultad.
 
L = 2 Un eclipse con matiz rojizo, o de patina u óxido de hierro.
Una tonalidad muy oscura en el centro de la sombra con el borde externo de la umbra relativamente brillante.
 
L = 3 Un eclipse de coloración anaranjada, o de rojo–ladrillo.
La umbra por lo general está redeada de un borde brillante y de matiz amarillo.
 
L = 2 Un eclipse con matiz cobrizo, o de un vívido naranja brillante.
El borde de la umbra posee un borde de color azulado, muy brillante.

Es mejor asignar un valor ‘L’ a simple vista, con binoculares o pequeños telescopios en un instante cercano al momento de máximo eclipse. También es util fijarse en la apariencia de la Luna apenas se se inicie la totalidad o poco antes de que ésta finalice. Como en esos momentos la Luna está cerca de la orulla de la sombra, es una excelente oportunidad para asignar un valor ‘L’ a la umbra exterior.

Al realizar cualquier evaluación, uno debe registrar el instante y el instrumento. Debemos atender cualquier variación en el color y el brillo en las diferentes partes de la umbra, así como la definición del borde de la sombra.

Conviene prestar atención a la visibilidad de los detalles lunares dentro de la umbra. Los apuntes y dibujos realizados durante el eclipse son, por lo general, invaluables al momento de recordar algunos detalles, eventos, e impresiones importantes.

Una estimación significativa de un valor ‘L’ durante un eclipse parcial de Luna no es posible, ni tiene sentido.

Waldemar Villamayor Venialbo


Referencias

Brewer, Bryan; “Eclipse”; Earth View Inc., 1991.

Espenak, Fred; “Fifty Year Cannon of Lunar Eclipses 1986–2035” NASA RP1216; Sky Publishing Corp, 1989.

Pasachof, Jay M.; Covington, Michael; “The Cambridge Eclipse Photography Guide”; Cambridge University Press, 1993.